Una cordada de hombres que no se conforman. Hermandad primero, oportunidades después. La vida se sube mejor atados a la buena gente.
Trabajas, cumples, avanzas. Y un día miras alrededor y los amigos se mudaron, la agenda se comió las cañas y no hay a quién llamar un sábado.
No eres el único: le pasa a la mayoría de los hombres entre los 25 y los 45. La Cordada existe para arreglarlo. Gente de verdad, tiempo de calidad y una red que, cuando toca, también te ayuda a subir más alto.
Cenas y encuentros quincenales en grupos pequeños y estables. Verse la cara, sin pantallas y sin postureo. La base de todo.
Rutas de montaña, deporte, retiros y viajes. La amistad de verdad se forja haciendo cosas difíciles juntos.
Un círculo de confianza donde se comparten clientes, socios, oportunidades y favores. Primero hermanos, luego socios.
Nos cuentas quién eres y qué buscas. Revisamos cada solicitud a mano para que dentro solo haya gente que suma.
Una cena o unas cañas en Madrid con hombres como tú. Sin pantallas de por medio y sin nadie vendiéndote nada.
Un grupo estable que se ve cada mes. De ahí salen los amigos, los planes y —cuando toca— los negocios.
Primero hermanos.
Luego socios.
Ni gurús, ni rituales, ni rollos raros. Un club de tíos normales que quieren avanzar.
Nadie viene a colocarte nada. La venta agresiva está prohibida por las normas del club.
No pedimos facturación ni cargo. Pedimos buena gente con ganas de aportar.
El centro son los encuentros reales cada mes. Si no hay cordada, no hay club.
Sin letra pequeña: tu primer encuentro en 14 días o no pagas hasta tenerlo. Y si en 30 días no es lo tuyo, te devolvemos todo.
No. La mayoría llega justo porque le cuesta hacer amigos de adulto. Nosotros ponemos el marco y el grupo; tú solo tienes que aparecer.
Perfecto, así empieza todo el mundo. La primera cena existe precisamente para eso: entrar sin conocer a nadie y salir con gente.
No. Primero hermandad; el negocio llega después y solo si surge de forma natural. Lee El Código.
Sí, sin permanencia. Y si en 30 días no es lo tuyo, te devolvemos el dinero. Sin letra pequeña.
Creemos en espacios donde los hombres bajan la guardia y hablan de verdad, algo cada vez más difícil de encontrar. Un club de afinidad, no una exclusión.
Un encuentro al mes como base. A partir de ahí, tú decides cuánto más quieres implicarte.
Cada perfil se revisa a mano. Si encajas, te sentamos en tu primer encuentro en Madrid.
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